
En la actualidad, casi ningún estudiante universitario hace alguna tarea sin el apoyo tecnológico de internet. Desde una simple consulta de libros en los ordenadores de la biblioteca como los más exhaustivos trabajos de investigación, tienen que pasar por el sonido de las teclas y la vista en la pantalla.
El ser humano no se siente solo con un ordenador delante, está solo pero no lo percibe porque "todos" estamos, de alguna manera, dentro de la red de redes.
Según los últimos datos, en el año 2008 se alcanzó la cifra de 1 500 millones de usuarios de internet. El primer que encabezaba la lista de los 25 países más navegantes de la WWW fue China, seguido por Estados Unidos (221,267,592).
Es difícil imaginarse ahora un mundo sin internet. Los niños de primaria entienden básicamente el significado de un correo electrónico, un correo enviado desde nuestros ordenadores, sin necesidad de salir de casa.
Las escuelas y los institutos son los primeros en enseñar las nuevas tecnologías, y mientras más corta sea la edad más fácil será aprender el uso de los nuevos computadores.

¿Totalmente bueno?
Que todos deberíamos tener acceso libre a Internet me parece un derecho de todos los ciudadanos ya que es parte del derecho de la información. Internet democratiza los medios y los hace accesibles para todos. No es igual una información tratada por diarios de Bolivia sobre los abusos en utilidades de la empresa Repsol, que la información que haga llegar a nivel mundial periódicos importantes como "El País". La posibilidad de acceder a ambas informaciones es lo que se debería de defender.
